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¿Por qué no oro a la virgen?

Nos maravillamos ante su vida ejemplar, pero a María no hay que buscarla en oración.

29 DE MARZO DE 2014

María. ¡Qué mujer de Dios más maravillosa! Su fe, su obediencia y su sumisión a la voluntad de Dios nunca dejan de sorprenderme. A lo largo de los años, pocos seguidores del Señor han sido tan ferozmente probados como lo fue ella; pero aun así, ella se mantuvo fiel al Dios de Israel y al Hijo que el Señor le había concedido.
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