Mis días en el Seminario Evangélico de Lima (SEL) – Parte II

En el año 2001 ingrese al Seminario Evangélico de Lima. Hasta ahora lo recuerdo, era el único joven de esa edad en aquella época, la mayoría era mayor de 25 años. Después he estudiado otras carreras universitarias, y puedo decir que la exigencia académica es muy fuerte mas la formación no sólo como teólogo sino también en lo personal confirmó mi vocación y dejo en mí el legado Selino: Un espíritu reflexivo e investigador que se construye en una fe Cristocéntrica.

Mis inicios en el Seminario Evangélico de Lima  (SEL):

La reunión de Apertura del año se realizó en la Capilla del SEL en Marzo del 2001, la inició el Rector de ese tiempo: El profesor Jurgen, teólogo luterano y misionero alemán que sucedió al Dr. Pina, y que por motivos de salud dejo la posta al Dr. Donald Smith desde el año 2002.

En el Servicio de Apertura del año 2001 se oró, se dio un pequeño sermón y se dio la bienvenida a los nuevos estudiantes. Recuerdo que mis padres me llevaron a esta reunión e inicio de clases, llegue unos minutos antes de empezar, me senté en los asientos de las ultimas filas de la Capilla, durante los cánticos miraba a todos los asistentes, ahí me di cuenta que era el más joven del Seminario, eso no fue motivo para sentirme menos ni tampoco para sentirme en ventaja a otros, sino una gran oportunidad para aprender, era un ambiente muy acogedor por la actitud de los demás compañeros y profesores.

Algunos siempre me han cuestionado sobre frases o palabras que yo recuerdo, en este asunto puedo decir que tengo una memoria visual y auditiva impresionante, impresionante porque me memorizo no todo sino lo que realmente me interesa, es por ello, que recuerdo muchas cosas de hace diez o veinte años atrás, hasta recuerdo imágenes de uno a dos minutos cuando tenia 1 o dos años… asumo que este capacidad cognoscitiva la herede de mis Padres (Pa-visual, Ma-auditiva).

La primera semana de estudios escuché las clases de muchos profesores, todos me dejaron con mayor duda, una duda sana y la causante de seguir investigando, y a la vez acrecentaron y consolidaron mi Fe Evangélica. Fueron especiales todas las clases que nunca olvidaré, en especial con el Profesor Donald Smith, Miguel Guimet y Ernst Walder.

Palabras en la primera clase del Profesor Guimet: “Hoy les enseñare a dudar de la Biblia, y es que si no hay duda no hay investigación… den gracias a Dios que no soy un hereje… Recuerden que la Biblia nunca se contradice así misma, la Biblia es Infalible e Inerrante…” y comenzó a explicarnos la introducción de su curso “Introducción a la Teología”.

Con el Profesor Walder tuve clases en el Segundo Ciclo, algo que nos animó y a la vez que nos desafió mucho como estudiantes fue su dominio en varios idiomas, “hablar idiomas no es imposible pero si difícil, pero es esencial que lo pongas en practica… los idiomas bíblicos no se hablan es por ello que saliendo del seminario tenemos que dominarlos…”. Después un estudiante le pregunto sobre cuántos idiomas sabía… “Por la gracia de Dios sé Alemán, Ingles, un poco de Francés, Latín, Quechua, Español, Hebreo, Griego”. “Asuuuuuuuuu”, al final comentamos entre nosotros “¿Para saber Hebreo y Griego tenemos que dominar mínimo cinco idiomas??”… y hubo una resonante carcajada unísona.

Conocí al Profesor Donald Smith enseñándonos la importancia de la historia y más aun de la Historia Eclesiástica en el Curso “Historia de la Iglesia I”. Cuando se presentó en el inicio de clase dio una aclaración: “Todos me han preguntado si nací en España, pues le digo que no, yo nací en Escocia y me fui a aprender el Español no en una escuela de mi país, si es que había una escuela, sino qué mejorar lugar que en su país de origen del tal idioma… creo que si uno quiere hacer misión en un país antes de ingresar mínimo debe saber hablarlo”, tales palabras fueron una clase de Misiología ultra-hiper-mega intensiva de la mejor Estrategia Misionera. “Nunca se olviden, si quieren saber para donde iremos deben saber su pasado, si quieren saber porque la Iglesia Evangélica está como está debemos saber como comenzó la iglesia…” y así inicio la introducción al Curso, una clase magistral y que a todos nos dejó anonadados de su memorización de fechas, de detalles, de lugares. Yo veía si tenía un audiófono inalámbrico en la oreja y después mire el escritorio si había una laptop incorporada, y nada había; que tal memoria conceptual tiene para almacenar tal data.

Las clases de tales profesores me dejaban con un cerebro recalentado, ellos acababan sus clases, los estudiantes seguían hablando, era todo un debate, miles de discrepancias y millones de conexiones para construir nuestra teología. Eran como los jardineros que sembraban en nuestras neuronas semillas que darían cientos de árboles, era como si Tarzan hubiera visto el Burj Al Arab, o que Cristobal Colon hubiese llegado en Avión a Macchupicchu, era algo casi nunca imaginado ni pensado, y esos encuentros con la Teología era únicos, nuevos, desafiantes, motivadores e inter-disciplinarios.

Tampoco no olvido a la Profesora y Misionera Dorothy, al Profesor y Doctor Pina, al Profesor y Misionero Alan que me enseñaron en mi primer ciclo, como también a los profesores que me enseñaron en los ciclos siguientes: Profesor y Pastor Danny Castañeda, PHD Omerly, Profesor Cesar Morales, Pastor y Capellán Lucas Grandez, Profesor y Misionero Jurgen, Profesor Pumalaza, El profesor y pastor Francisco Vergara, A mi estimado profesor y Misionero Otto Sánchez y el Profesor David Ford.

Después de las aulas mi lugar favorito era la Biblioteca, me hubiera gustado estar cuando la Biblioteca era abierta para todos (Como lo fue antes y lo es en estos últimos años), durante el tiempo que estuve en el Sel teníamos que pedir los libros a la Bibliotecaria. Recuerdo que cada vez que solicitaba libros pedía más de tres, el máximo de libros para llevar por estudiante era cinco libros a casa por tres días, por ello, no pocas veces pedía a mis compañeros que lleven libros a cuenta suya para mi.

La Biblioteca esta en un semisótano y se ve esa cantidad de libros desde las ventanas que colindaban con la Cancha de Futbol, cuánta cantidad de libros lograba ver y las ansias por leer la información en ellos.

En mi Hogar me enseñaron a valorar a los libros; mis Padres, ambos contadores, desde niño veía el cuidado que daban a los libros contables, y mucho más a los libros de literatura, y ya se imaginan el cuidado que le dan a la Biblia, no practicaban la bibliolatría, sino un respeto al Libro de Dios y al cumplimiento de sus principios, tal actitud se internalizó vigorizando mi identificación con la Fe Evangélica.

Desde niño se leía casi todos los días la Biblia, a excepción del día domingo ya que íbamos dos veces al Templo, los días útiles también se leían cuentos, novelas, textos escolares o libros de nuestro interés, los días sábado por las tardes leíamos cada uno (éramos cuatro hijos) una sección de un periódico conocido, mi hermana menor leía la sección amenidades. Tener libros y leerlos fue siempre una característica de mi Familia, por eso la Biblioteca me era un buen lugar para leer, comer, charlar, debatir, cantar y escuchar música, escribir, hacer tareas, hasta dormir, como también asustar a otros que dormían.

Durante el primer mes de estudios en el Seminario Evangélico de Lima para mi era una odisea salir de casa y llegar al seminario, me levantaba a las 6.00 a.m. y salía de casa a las 7.00 a.m., esta rutina ya era un dogma matutino, mi cuerpo ya tenia su rutina quinestésica que muchas veces iba a ducharme y mientras me estaba secando con la toalla recién tomaba la noción de que estaba despierto. Me acuerdo de que siempre durante todos los días que iba a estudiar al Sel mis Padres estaban esperándome con y en el Desayuno, no sólo a mi sino también a mis hermanos, me fue muy bueno esta consideración, el desayuno ayudaba a mi cuerpo y a mi cerebro a ejercer su funcionalidad,  y recordar que la Familiaes muy importante en el desarrollo personal, que no se puede vivir aislado sino que en el vivir en comunidad uno se desarrolla.

Durante el primer mes era una confusión completa y a veces cuasi-planeada con el mismo tráfico de nuestro caótico parque automotor para que a veces llegue muy tarde o simplemente no llegue al Seminario. Recuerdo que muchas veces a las ‘kombis’ o los buses ‘covidas’  (que eran parte del Transporte Publico Urbano) era como subirse en un tren sin retorno ni destino, unos días aparecía por la municipalidad de la Molina, otros días casi llegando a Cieneguilla, muchas veces aterrizaba en suelo del ovalo de Santa Anita, el peor día que tuve de estas ‘teletransportaciones’ fue cuando tuve que bajarme apurado en la Carretera Norte… ¿qué rayos hacia camino a Chosica?, dos veces corrí mismo Forrest Gump bordeando la Universidad Agraria.

Mi primer mes, con respecto a llegar al Seminario, en cuanta movilización urbana, era que estaba más perdido que aceituna en pan de pascua o que reyes magos en agosto, sin embargo, todo éste obstáculo en cuanto a rutas lo superé por el amor a mi Dios en el Aprender Teología en MI Seminario. La Teología Cristiana Protestante fomentada en el Seminario con ingredientes muy obvios y elementales como la mucha exigencia académica (que apunta a la interpretación histórico-gramatical) y la devoción sincera y practica, mezclada con el legado de mi Familia tonifico mi decisión para levanta bandera de la Fe Evangélica.

Muchas veces llegaba cuando ya había acabado las clases en el SEL, llegaba para tomar un sorbo de agua o comer las comidas-experimento del ‘Chino’, que como buen cocinero eran buen jardinero… un sorbo de agua porque no tenia ni para un ‘chup’ (un tipo de helado) de S/. 0.30 céntimos  debido a que me había gastado todo mi dinero en subir y bajar como más de seis ‘Kombis’.

Llegar al Sel muchas veces para mi era como llegar a mi Hogar, donde a pesar de que había llegado tarde o que simplemente había llegado después de la ‘Campana de Salida’, llegaba a mi refugio, era aquella certeza que había llegado al lugar donde podía descansar, animarme y re-animarme, saber que ya no estaba perdido en esas calles desconocidas. Era como aquel joven que tiene problemas en la calle, después de un día pesado, de muchas adversidades llega la noche y sabe que está en casa con los suyos, sabe que esta seguro.

Así en un mes el Seminario Evangélico de Lima se convertiría de un Centro de Estudios como muchos en mi único Hogar de Estudios.

Xtian Torres

– Eleuteros

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Acerca de Eleuteros

Gracias Totales.

Publicado el julio 12, 2013 en Apologia - Doctrinas, Biog. Christian Torres, Buses, Catedrales / Parroquias / Templos / Basílica, Consejos Familiares, Consejos Religiosos, Devocionales, Espiritualidad, Experiencias Eleuteros, Fe, Iglesia en el Peru, Madres, Oracion, Padres, Peru, Principios Biblicos, Profesores / Maestros, SEL-Perú, Vida Familiar y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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