Ultraortodoxos judíos desafían a la Corte Suprema de Israel

Decenas de miles de judíos ultraortodoxos furiosos comenzaron a manifestarse el pasado jueves en Jerusalén y cerca de Tel Aviv, contra un fallo de la Corte Suprema que prohíbe la segregación entre niños askenazis y sefarditas en una escuela de colonos.

“¡Es la Torá quien decreta!”, “¡No toquen a los redentores de Israel!”, podía leerse en las pancartas que llevaban los manifestantes. Las protestas fueron retransmitidas en directo por la televisión israelí y eclipsaron por completo el anuncio del Gobierno sobre una flexibilización del bloqueo a la Franja de Gaza.

La policía israelí fue puesta en “estado de alerta avanzada”. Unos 10.000 agentes fueron desplegados, principalmente en Jerusalén, en Bne Brak y en Beit Sahemesh, bastión ultraortodoxo situado a medio camino entre las dos localidades. También se movilizaron unidades de la guardia fronteriza, respaldados por la policía montada y por helicópteros.

“Hay 30.000 manifestantes en Jerusalén y 20.000 en Bne Brak”, una ciudad de población judía ortodoxa situada cerca de Tel Aviv, declaró a AFP el portavoz de la policía, Micky Rosenfeld.

La efervescencia de los hombres vestidos de negro -atuendo de los ultraortodoxos- en Israel fue desencadenada por un veredicto de la Corte Suprema que obliga a decenas de judíos ortodoxos askenazis (originarios de Alemania, Polonia, Rusia, del antiguo Imperio Austro-Húngaro y más generalmente de Europa central y oriental) de la colonia Immanuel (Cisjordania) a recibir en su escuela religiosa a niñas sefarditas (en Israel originarias de África del Norte y de Asia, aunque el término designa a las comunidades judías que vivieron en España y Portugal hasta 1492).

Colonos askenazis pertenecientes al grupo hasídico Slonim, de origen ruso, que retiraron a sus hijas de la escuela hace un año, afirmaron que preferían ser encarcelados a partir de este jueves durante dos semanas, antes que obedecer al fallo de la Corte Suprema.

Los padres acusados de discriminación racial -86 personas- debían presentarse según la radio pública a las 17H00 (14H00 GMT) a una cárcel en Jerusalén oeste desde la que debían ser trasladados a prisiones en el centro del país. Las familias del grupo Slonim niegan ser racistas y explican su rechazo a aceptar a otras niñas por las diferencias entre las tradiciones religiosas sefarditas y askenazis.

SUPREMACÍA DE LA TORÁ
En realidad, las manifestaciones proclamaban la supremacía de la Torá, el Antiguo Testamento, sobre la ley civil. El fundamentalismo religioso está presente en el propio Gobierno, a través del partido Shas (Asociación de Sefardíes Observantes de la Torá), y no deja de crecer. Los ultraortodoxos son casi el 20% de la población. Las escuelas religiosas, financiadas por el Estado, acogían a menos del 15% de los alumnos en 1960; ahora rozan el 30% y se estima que dentro de 30 años abarcarán el 80% de los alumnos. Las comunidades ultrarreligiosas, algunas de las cuales no reconocen legitimidad al Estado de inspiración sionista, están mayoritariamente exentas del servicio militar y no pagan impuestos. Su tasa de natalidad es altísima, y el Estado ha ido cediendo a la presión: ya son ellos quienes controlan los matrimonios y las conversiones al judaísmo. El viceministro de Sanidad, Yaakov Litzman, se sumó a la manifestación y proclamó que también para él la Torá estaba por encima de cualquier ley.

CONFLICTO LATENTE
En 1999, los judíos haredim (los que “temen a Dios”) congregaron a medio millón de personas en Jerusalén, la manifestación más importante en la historia del país, para protestar contra “la dictadura” de la Corte Suprema.

El caso de la colonia Immanuel provocó la cólera de los principales diarios y reavivó el conflicto latente entre laicos y judíos ortodoxos. Los primeros acusan a los segundos de coerción para imponer su visión del mundo y les reprochan gozar de una exención del servicio militar obligatorio: en virtud de un acuerdo con el Estado, los jóvenes judíos ortodoxos escapan a las obligaciones militares si estudian hasta los 25 años en institutos talmúdicos.

El presidente israelí, Shimon Peres, se reunió el miércoles con el viceministro de Educación, el rabino Meir Porush, una figura de la comunidad ortodoxa askenazi, en un último intento de conciliación destinado a calmar los ánimos. El jefe del Gobierno pidió “moderación, respetar la ley y encontrar una fórmula de compromiso satisfactoria para todos”.

LOS ORTODOXOS SE AFIANZAN
Los ultrareligiosos alegan que no quieren imponer nada a nadie y que solo exigen que se les deje tranquilos. Pero protagonizan se alzan contra cualquier ley o norma que, en su opinión, no concuerde con los mandatos religiosos.

En Jerusalén son la fuerza dominante: el Ayuntamiento, por ejemplo, no concede licencias de apertura a los cines que no se comprometan a cerrar en shabat, el sábado, día consagrado a Dios. En shabat no hay transporte público. Cada vez son más los barrios en los que no se permite circular en automóvil en shabat.

Uno de los principales generales del Ejército israelí declaró el pasado jueves que la institución militar iba a llegar al colapso si los ultraortodoxos se negaban al alistamiento.

Justamente, ese choque entre religión y sociedad civil era la cuestión de fondo en la impresionante marcha de hombres vestidos con traje negro y sombrero (las mujeres no podían participar), que sobre las cinco de la tarde llegó a las puertas de la comisaría central de Jerusalén, tras recorrer buena parte de la ciudad. Las ligeras diferencias en los atuendos de unos y otros indicaban que gran parte de las sectas ultraortodoxas (tanto de origen europeo como oriental) estaban presentes.

En la manifestación no hubo violencia, sino muchas sonrisas. Enseguida empezaron los cánticos y los rezos por turnos. Finalmente, llegaron a la comisaría las decenas de padres (según la policía, no todos comparecieron) que debían permanecer dos semanas en prisión por no acatar la sentencia judicial sobre la convivencia escolar de niñas con diferente origen étnico. Fueron recibidos con vítores.

MULTIMEDIA
Pueden ver aquí en video la noticia titulada Ultraortodoxos judíos desafían a la Corte Suprema de Israel

 

Fuente: El Mundo, El País – Edición: ProtestanteDigital.com

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Acerca de Abad Husita

Teologo, Educador. Clerigo. Sacerdote Religioso Husita. Vivi hace muchos siglos, mi antecesor fue Juan Hus... y la Estrella de la Reforma... despues vino nuestro celebre Calvino.

Publicado el octubre 23, 2010 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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