Así era la China comunista que parte de la izquierda no quería ver

Durante el siglo XX el país más grande del mundo vivió cambios profundos y violentos y surgió una generación criada en el miedo y la mentira. La periodista Xinran logró romper esa barrera.

Cuando Xinran presenta su investigación, una de las primeras afirmaciones que hace resultan claves para entender lo que ha sido el comunismo durante el siglo XX: “Casi nadie en la China de hoy piensa que sea posible conseguir que hombres y mujeres chinos digan la verdad”. Es una mezcla de temor atávico y cultural, anterior incluso a Mao, pero sobre todo de mala costumbre tras décadas de régimen totalitario, que ha existido también en los países del Este europeo. “A causa de la destrucción del pasado que supuso la Revolución Cultural, y a la actual censura en los medios de comunicación y el control de los libros de texto, las generaciones más jóvenes han perdido el contacto con los esfuerzos de las anteriores en pos de la dignidad nacional”, remata la autora.

Y las paredes oyen, lo que explica los complicados protocolos que hubieron de seguirse para la confección de este libro: Generación Mao nos trae testimonios de un valor incalculable, de veinte personas con edad media de 70 años, que todavía recuerdan cómo era la vida antes del vendaval de destrucción infernal que puso en marcha el Partido Comunista, mientras buena parte de la izquierda occidental veía con simpatía el movimiento y hasta se apuntaba al maoísmo como la facción “rebelde” frente a lo que Stalin significaba.

Xinran intenta, por un lado, averiguar si para quienes se acercan ya al momento decisivo, la vida ha valido la pena; y, por otro, transmitir a las nuevas generaciones de chinos (cuya mentalidad en las grandes urbes del crecimiento se acerca a una tabula rasa sobre quiénes son y de dónde vienen) la memoria de quienes les precedieron. Una intensa preparación telefónica y un posterior viaje por todo el país lograron entrevistas grabadas que constituían toda una incógnita, pero que han dado lugar a una obra insustituible para conocer lo que ha sido el infierno chino… aun si quienes lo padecieron supieron encontrar sus momentos de alegría y satisfacción personales y hasta lo justifican en parte por sus “logros”.

Nos vamos a encontrar en estas páginas a descendientes de la legendaria Mujer de las Dos Pistolas, Chen Lianshi, quien como todo mito de la Revolución que se precie, terminó purgada como “traidora”; o a personajes muy interesantes, como la general Phoebe, bien integrada en el régimen y que incluso reconociendo sus crímenes tiene sus elogios para Mao (las palabras de su actual marido, Louis, son casi de “síndrome de Estocolomo”); o a ex participantes de la Larga Marcha que no comprenden por qué es hoy cuestionada, o a personas que sólo hicieron su trabajo y atendieron a su familia en medio de las dificultades…

No es, pues, un libro sobre la disidencia, sino una reflexión colectiva en forma de entrevistas de la que sale un retrato muy triste de la realidad que vivieron, y despreciable del sistema que la causó, a pesar del esfuerzo de objetividad de la autora, cuya familia fue perseguida durante la Revolución Cultural.

“Nuestros padres y nuestros abuelos sobrevivieron a esa época; ¿tienen también ellos historias como ésas? ¿Por qué no nos las han contado? Cuando las conozca, ¿cómo juzgaré su pasado?”: éstas son las preguntas que le planteaban a Xinran algunos de los estudiantes chinos, en un examen de sus propias conciencias que es el objetivo principal de la obra.

Generación Mao es, sin lugar a dudas, un texto modélico dentro del género testimonial, e incluso dentro del género de la entrevista. Tiene el mérito de haber vencido las dificultades que encierra llegar a sus protagonistas, y la selección permite al lector hacerse una idea cabal de la China que se buscaba retratar. De ahí el éxito que ha tenido en sus múltiples traducciones, y la importancia que le ha concedido la exigente crítica británica.

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Acerca de Abad Husita

Teologo, Educador. Clerigo. Sacerdote Religioso Husita. Vivi hace muchos siglos, mi antecesor fue Juan Hus... y la Estrella de la Reforma... despues vino nuestro celebre Calvino.

Publicado el diciembre 21, 2009 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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