El otro lado de la historia: Presunto Terrorista Arrestado, Admite Haber Colocado Bomba en Casa de los Ortiz

“Para mí fue un placer servir a mi Dios, Dios está orgulloso de lo que hice, y no tengo remordimientos”, anunció el presunto terrorista judío ortodoxo, Ya’acov Teitel, al entrar al juzgado. Teitel, de 37 años, y padre de cuatro, es sospechoso de una serie de ataques motivados ideológicamente contra palestinos, izquierdistas, homosexuales y judíos mesiánicos.

Leah y David Ortiz

LA HISTORIA DE LEAH:

Cuando sucedió la explosión, David y yo estábamos en Jerusalén. Mientras comíamos recibimos una llamada de nuestro hijo El’ad, que en ese tiempo estaba en el ejército, diciéndonos que había explotado una bomba en Ariel, nuestra ciudad.

Llamé a casa donde estaba nuestro hijo más joven, Ami, y la policía tomó la llamada. Dijeron que Ami estaba gravemente herido y que estaba siendo llevado de prisa al hospital Beilenson. Cuando llegamos Ami estaba siendo intervenido así que no se nos permitió verlo durante horas. Se nos dijo que no había la certeza de que Ami viviera.

No obstante, comenzamos a escuchar varias “coincidencias”: Nuestra empleada doméstica acababa de salir a tirar la basura y no fue herida, ni lastimada. En la misma calle se acababa de mudar un paramédico que estaba en su casa y vino corriendo a brindar primeros auxilios. Una enfermera que es vecina nuestra en el mismo edificio estuvo al instante a la mano —lo cual fue crucial ya que la ambulancia tardó veinte minutos en llegar por Ami.

Otro hombre estaba de licencia por enfermedad y tuvo la claridad de mente suficiente como para tomarle una fotografía a Ami con su teléfono celular (un factor sumamente importante cuando la policía más tarde intentó minimizar la seriedad del ataque y las heridas de Ami). Ami estaba ciego, cubierto de sangre y quemaduras y lleno de las agujas y tornillos que venían en la bomba.

UNA ADVERTENCIA

Un mes antes, David había abierto su Biblia al azar y leyó las palabras ominosas de muerte en Jeremías 9:21

Porque la muerte ha subido por nuestras ventanas, ha entrado en nuestros palacios, para exterminar a los niños de las calles, a los jóvenes de las plazas.

David había tenido cierto sentimiento de temor durante los últimos diez días. Pero en esas insoportables horas de espera, David recibió paz en su corazón de parte de Dios de que Ami viviría. Se dio el llamado y muchos creyentes alrededor del mundo comenzaron a orar por Ami y lo han estado haciendo continuamente a lo largo de las 12 intervenciones que ha sufrido (con otras más por venir). La familia de Dios nos ha enviado miles de mensajes por correo electrónico y cartas. Sin estas oraciones, creo que el desenlace fácilmente podría haber sido sumamente distinto.

Mientras tanto, la policía de Jerusalén y la Agencia de Seguridad de Israel, la Shin Bet (parecida al FBI) nos interrogaron durante seis o siete horas en el hospital ese día. Les entregamos el disco duro de las cámaras de seguridad que habíamos colocado en la parte alta de las escaleras cerca de la puerta principal y también en el exterior para grabar a los coches que pasaran. Lo hicimos porque, por costumbre, al venir de la ciudad de Nueva York, siempre estábamos conscientes de la seguridad, pero nunca nos imaginamos que podría suceder algo así.

Desde el principio entendimos a través de la policía que el perpetrador era judío y no palestino; el caso fue clasificado como un caso criminal y no como terrorismo; lo cual significaba que había una persona vigilando nuestro pasillo de entrada antes de la explosión.

Más tarde pudimos ver el resto del video. Notamos que había un coche que pasó frente a nuestra casa dos veces justo antes de que el atacante dejara la bomba. Y en el coche venían dos personas. Eso significaba que existía la probabilidad de que hubiera más de una persona involucrada. En otras palabras, el terrorista judío no actúo solo.

Pero la policía siguió insistiendo en que el coche no tenía nada que ver con el crimen. Nos preguntamos por qué estaban tan seguros acerca de la “no participación” de un coche que pasó dos veces frente a nuestra casa justo antes del ataque.

El residente de Shvut Rahel, Samaria, de origen estadounidense, presuntamente está detrás de una serie sin precedentes de tiroteos y bombardeos terroristas a lo largo de un periodo de 12 años, a partir de 1997.

Introdujo de contrabando 10 pistolas y rifles procedentes de los EE.UU. y los utilizó para matar a un taxista y a un pastor por ser árabes, intentó asesinar a Ami Ortiz por su fe judía mesiánica y al Dr. Ze’ev Sternhell porque es un profesor de extrema izquierda. Todavía no se sabe si está involucrado en la muerte a tiros de dos homosexuales o en otros ataques terroristas por motivos ideológicos.

Nos preguntábamos si el atacante era probablemente un informante de la policía. Sigo pensando que la policía quizá sabía quién era el terrorista judío desde el principio. Y de hecho hemos visto un artículo en un periódico que asegura que Ya’acov Teitel, el hombre que va a ser juzgado por una serie de crímenes de odio, incluyendo el realizado en contra de Ami, en cierto punto fue informante de la Shin Bet.

El terrorista judío Igal Amir que asesinó al primer ministro israelí Yitzhak Rabin en 1995 operaba al mismo tiempo como informante de la Shin Bet. Las autoridades de seguridad fueron tomadas por sorpresa cuando Amir de hecho asesinó al primer ministro a pesar de haber anunciado que lo haría.

Y entonces la policía nos dejó caer una bomba, perdón por la expresión. Nos aconsejaron: “Bueno, probablemente esto solamente fue una señal de advertencia para ustedes”. Perpleja, respondí: “¿Quieren decir que no consideran esto un intento de asesinato?”. Ellos respondieron: “Bueno, no sabemos cual era el motivo”.

Durante un año y medio desde el ataque, la policía obtuvo de la corte una orden mordaza, que significaba que no se podía publicar nada acerca de la investigación, y que ellos podían seguir investigando o no, en secreto.

Al principio fuimos entrevistados por el periodista Boaz Gaon del diario Maariv y le sacó una fotografía a Ami en la cama del hospital un mes después de la explosión. La policía nos dijo que de inmediato nos dejáramos de comunicar con los medios porque estábamos “lastimando” la investigación. Yo sentí que estaban tratando de forzarnos a salir de las pantallas del radar de los medios.

Luego la policía nos preguntó si teníamos abogado y respondimos que no. Y nos dijeron: “No necesitan un abogado. Solamente cuiden a su hijo”. Les respondí: “Estoy con mi hijo las 24 horas del día. Solamente he ido a casa dos veces en cinco semanas”.

Al salir de la estación de policía, un oficial de nuestra ciudad, que fue uno de los primeros en llegar a la escena, se detuvo a hablar con nosotros. Dijo que cuando vio a Ami pensó que quedaría ciego. (Otro milagro tremendo de la mano de Dios: ¡Ami ve perfectamente!). De inmediato el policía de Jerusalén que había estado hablando con nosotros al vernos hablar con nuestro policía local nos preguntó de manera cortante: “¿Cómo conocen a este oficial?”.

Se nos había ordenado que no habláramos con la policía de Ariel porque la policía de Jerusalén estaba encargada del caso. Sin embargo, utilizaron la estación de policía de Ariel para reunirse con nosotros tres veces.

¿Por qué estaban actuando así? Teníamos la clara impresión de que estaban tratando de aminorar la severidad del crimen, haciéndolo parecer como si un tipo hubiera tratado de asustarnos. Nos querían mantener en silencio, al parecer porque estaban avergonzados de defender a personas de nuestra fe.

Al salir de la estación de policía en Ariel, nos dijimos el uno al otro: “Necesitamos un abogado”. Queríamos asegurarnos de que nuestros derechos civiles fueran protegidos aunque nuestra comunidad mesiánica fuera una minoría despreciada.

Le pedimos a la policía que nos devolviera nuestro disco duro completo con los videos de nuestras cámaras de seguridad, pero se rehusaron a hacerlo. Nuestro nuevo abogado finalmente los demandó y la corte les ordenó que nos los devolvieran. Hasta ese momento fue que tuvimos la oportunidad de ver el video de vigilancia completo.

DAVID CONTINÚA CON LA NARRACIÓN:

Después de más de un año de ver que la policía aparentemente no estaba haciendo nada, yo mismo decidí visitar a varios ciudadanos de mi ciudad, Ariel. Seguramente hubo vecinos que supieron algo o que vieron a personas sospechosas rondando nuestra casa en los meses previos al ataque.

Y así fue, distintas personas comenzaron a decirme cosas a pesar de reconocer que no habían dicho nada hasta el momento porque tenían miedo.

Cuando le dimos esta información a la policía, fueron directamente con estos vecinos y los interrogaron sobre nuestra vida privada, nuestra fe y nuestras finanzas.

Los testigos se dieron cuenta de que las preguntas no tenían nada que ver con la investigación y sintieron que la policía estaba tratando de plantar suspicacia y abrir una brecha entre nuestros vecinos y nosotros.

Un funcionario del gobierno nos dijo directamente que no teníamos muchos amigos en Israel, punto. Refiriéndose a que no esperáramos ayuda de ninguno que tuviera un puesto en el gobierno. Otro funcionario compasivo nos dijo que los judíos mesiánicos simplemente no tienen una voz lo suficientemente fuerte en el país. En otras palabras, nosotros como comunidad somos tan silenciosos sobre nuestros derechos civiles que no tenemos nada de influencia.

¡Pero cuando parece ya no haber esperanza, siempre viene esperanza de lo alto!

Como nuestra familia tiene doble ciudadanía, pude obtener ayuda de fuentes que en este momento no puedo revelar. Estas fuentes comenzaron a presionar a las autoridades israelíes y como resultado la Shin Bet entró de lleno a la investigación.

Nuestra gente en Estados Unidos nos dio muchos consejos sobre qué hacer. También nuestro abogado israelí aclaró que estaba tomando nuestro caso con suma seriedad porque él estaba del lado de la justicia y quería ver que atraparan a este terrorista judío. Lo considera un peligro para todo el país y para los valores sobre los que se fundó nuestra nación.

Así que comenzamos a presionar a la policía con el fin de tratar de hacerlos dedicar más recursos para aprehender a este criminal, y tratar de descubrir qué era lo que había detrás de esta orden mordaza.

Aquí y allá vimos un poco de luz: uno de los oficiales de la Shin Bet nos dijo: “Lo que ustedes crean, o no crean, no tiene nada que ver con esta investigación. Simplemente sabemos que por la seguridad de sus hijos, de mis hijos y del Estado de Israel, estas personas deben ser aprehendidas y detenidas”. Otro oficial nos dijo: “Estos extremistas ortodoxos están reclutando a otros, y van a tomar control del país si no los detenemos”.

Y luego sucedieron dos eventos que cambiaron por completo el paso de tortuga de la investigación.

Un terrorista judío plantó una bomba similar aunque más pequeña en casa de un profesor de extrema izquierda de la Universidad Hebrea, el Dr. Ze’ev Sternhell. La bomba explotó cuando el profesor iba regresando de un viaje en el extranjero. Sus maletas recibieron la descarga principal de la explosión y el profesor solamente quedó ligeramente herido. No obstante, el intento de asesinato de este reconocido profesor que había ganado el prestigioso Premio Israel conmocionó a la nación. Un judío estaba buscando matar judíos.

Luego, poco tiempo después, alguien entró a un lugar de reunión para jóvenes homosexuales en el centro de Tel Aviv y mató a tiros a dos adolescentes.

Los homosexuales de todo el mundo se comunicaron por miles con el gobierno israelí y le exigieron que la policía encontrara a los perpetradores. La policía y la Shin Bet se pusieron en acción. Pronto arrestaron a Ya’acov Teitel, un colono ortodoxo que vive cerca de Ariel donde vivimos mientras pegaba carteles en Jerusalén a través de los que alababa la matanza de homosexuales. En estos momentos, ya arrestaron a un segundo hombre ortodoxo que se cree es cómplice de Teitel.

Aunque no se piensa en este momento que Teitel haya sido el homicida en el último ataque, es posible que sea parte de una banda mayor de terroristas judíos que perpetraron el crimen contra los homosexuales.

La orden mordaza finalmente fue levantada, ya que la prensa se cansó de la orden. (Comenzaron a escribir artículos acerca del uso abusivo de las órdenes mordaza por parte de la policía). Pero fue sumamente difícil para nosotros ver que el vocero de la policía no pudiera sacar de sus labios que una de las víctimas de los presuntos terroristas es un judío mesiánico de 16 años de la ciudad de Ariel. De hecho, Ami desapareció de la lista.

Además, después de los primeros días del reporte acerca de Teitel, los medios en general también dejaron de mencionar que una de las víctimas era Ami Ortiz, cuyo padre está a la cabeza de una congregación mesiánica. Empezaron a informarlo así: Teitel presuntamente asesinó a dos árabes y cometió crímenes de odio contra un profesor izquierdista y homosexuales.

ERA HORA DE HACER ALGO AL RESPECTO

Finalmente, convoqué a una rueda de prensa para denunciar la diplomacia de los medios. El corresponsal del Jerusalem Post me preguntó en tono condescendiente por qué había convocado a la rueda de prensa. Le dije que era para que este ataque no le sucediera a otro judío mesiánico.

Queríamos que nuestro caso estuviera bajo los reflectores para que nuestra nación supiera el crimen tan nefando que había sido cometido y que un niño de 15 años había sido herido de gravedad porque nosotros y otros en Israel habíamos abrazado a Yeshúa como nuestro Mesías judío.

Queríamos enviarle un mensaje a los cómplices de Teitel y a otros como él que habrá un alto precio que pagar para los que quieran dictar y controlar la conciencia de otras personas y destruir el estado de derecho en Israel.

El Departamento de Estado de los EE.UU. también comenzó a tomar interés en el trato de Israel hacia los judíos mesiánicos en su reporte anual sobre derechos humanos. Este año el periódico Haaretz informó que el Departamento de Estado reiteró su desagrado por una serie de incidentes en los que judíos mesiánicos y testigos de Jehová habían sido acosados. “Para exacerbar estas tensiones —dice el reporte estadounidense— se difundió la falsa creencia de que hacer proselitismo es ilegal”, en Israel.

“Es interesante que a pesar de este acoso, el informe señala que el número de judíos mesiánicos y cristianos evangélicos en Israel ha crecido en años recientes a través de la inmigración y las conversiones” (Haaretz, 8 nov 09).

No hay duda de que los judíos mesiánicos no solamente han sido amenazados con violencia, sino que son blanco de acoso de parte del gobierno israelí y las autoridades rabínicas.

http://www.maozisrael.org

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Acerca de Abad Husita

Teologo, Educador. Clerigo. Sacerdote Religioso Husita. Vivi hace muchos siglos, mi antecesor fue Juan Hus... y la Estrella de la Reforma... despues vino nuestro celebre Calvino.

Publicado el diciembre 14, 2009 en Bombas, Enfermeras, Homosexualismo, Israel, Judios Mesianicos, Periodicos, Policias, Primer Ministro, Profesores / Maestros, Terrorrismo Judio pseudo-ortodoxo, Universidades y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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