Píldora de discordia

MEXICO-. ( AGENCIALAVOZ.COM ) LA venta libre de la píldora postcoital o «del día después» se ha iniciado de forma precipitada y sin la debida información sobre los riesgos o efectos secundarios que pueden provocar a las jóvenes que la solicitan. Esta decisión del Gobierno merecía una mayor planificación y una ponderación más objetiva de todos los factores en juego, de carácter médico, pero también ético.

Médicos y farmacéuticos discrepan de la facilidad con la que las jóvenes van a acceder a lo que realmente es un tratamiento hormonal de choque para, en el mejor de los casos, evitar la fecundación. La dispensación de esta píldora postcoital sin previa receta médica va a generar situaciones de riesgo de las que ya ha sido alertado el Gobierno por la mayoría de los expertos, más aún si, como es previsible, se utiliza como método anticonceptivo habitual, totalmente inútil para prevenir las enfermedades de transmisión sexual. En tal caso, los efectos perjudiciales a largo plazo pueden ser graves para las jóvenes.
Sin embargo, el Gobierno parece no dar importancia al problema de salud pública que se plantea con la venta de este fármaco sin receta y sin condiciones sobre la edad de quien lo solicite. Sólo le importa insistir en que no es un abortivo, lo cual desenfoca aún más la cuestión, porque sea o no un método abortivo, se mantienen los riesgos para las jóvenes que lo tomen. Y, por otro lado, si actúa como anticonceptivo o como abortivo es algo aleatorio que depende de si el óvulo está o no fecundado. La ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, despachó ayer esta discusión con excesiva simpleza recordando que la Organización Mundial de la Salud negó el carácter abortivo de la píldora postcoital. Lo que sucede es que la OMS llegó a esta conclusión sobre la premisa de que mientras el óvulo fecundado no esté implantado, no hay embarazo. Por tanto, la píldora postcoital o evita la fecundación del óvulo, en cuyo caso actúa como anticonceptivo, o provoca la expulsión del óvulo ya fecundado antes de su implantación, lo que muchos médicos consideran un aborto provocado. Y esta cuestión de si puede o no ser abortivo es relevante para el derecho de los farmacéuticos a la objeción de conciencia. Un asunto así debe recibir más respeto y atención por parte del Ministerio de Sanidad.
La evitación de embarazos no deseados en las jóvenes es un objetivo que no se puede criticar, porque su cifra aumenta constantemente y la mayoría acaba en abortos voluntarios. Pero no basta con asociar la píldora postcoital a este objetivo, ni dar por seguro que se alcanzará -porque no hay estadísticas que permitan afirmarlo-, para ignorar los problemas añadidos a su consumo habitual y a su venta sin receta, todo agravado porque los padres pueden quedar al margen completamente de la administración de este fármaco a su hija. Se ha dicho, y no es un tópico gratuito, que la misma menor que no puede comprar por sí y sin receta una píldora anticonceptiva, podrá hacerlo con una píldora postcoital. Y, en general, es preocupante constatar que los avances en la llamada «salud reproductiva» de la mujer están consistiendo en expandir el aborto, administrar fármacos sin control y en abrir brechas entre padres e hijas.

Acerca de Abad Husita

Teologo, Educador. Clerigo. Sacerdote Religioso Husita. Vivi hace muchos siglos, mi antecesor fue Juan Hus... y la Estrella de la Reforma... despues vino nuestro celebre Calvino.

Publicado el noviembre 24, 2009 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: