Karl Barth: ‘Cristo es el centro’

“¿Buena fe? Nunca me la permitiría. Cuando sea llamado ante mi Dios y Señor, no me voy a presentar con una cesta a la espalda llena con mis obras completas; todos los ángeles se echarían a reír. Ni tampoco diría para mi justificación: siempre tuve buena intención, ‘buena fe’. No, me presentaré allí con las manos vacías y solo me parecerá oportuno decir: ‘Dios, ten misericordia de este pobre pecador’”

 

Karl Barth (Basilea, 1886-Basilea, 1968), es considerado uno de los más influyentes teólogos del siglo XX. Su padre, Fritz Barth, fue profesor de Nuevo Testamento e historia de la iglesia primitiva. Karl estudió en las universidades de Berna, Berlin y Tubinga. Profundamente afectado por el desastre que había significado en Europa la Primera Guerra Mundial, y desilusionado por el derrumbe de la ética del idealismo religioso, empezó a cuestionar la teología de sus maestros alemanes y sus raíces en el racionalismo y el historicismo. Su obra principal, Carta a los Romanos, se publica en Berna en 1919, y en 1922 reaparece una versión totalmente reformada que señalaba ya su orientación teológica futura. Fue profesor de la Universidad de Gotinga en 1921 y de la Universidad de Münster (1925). En 1930 fue nombrado profesor de la Universidad de Bonn, y a partir de entonces empiezan a aparecer los primeros tomos de suDogmática eclesial. Pero en 1935 es separado de su cátedra por el Gobierno Nazi, pasando a ser profesor en Basilea, donde permaneció hasta su muerte.
En su obra y pensamiento, Karl Barth manifiesta una gran independencia. Su labor teológica lleva la impronta de un retorno a la Biblia, de un contacto vivo con los problemas actuales de la iglesia y la sociedad, y de una labor continua en contacto inmediato con el pueblo. Su doctrina está en constante evolución. En su trato con la Biblia, Barth descubre a Cristo como el centro de la Revelación. Su teología será cristología.

En 1934 escribió un ensayo (Nein! Antwort an Emil Brunner-¡No! Respuesta a Emil Brunner), en el que denunciaba a los antisemitas “Cristianos Alemanes,” que intentaban pervertir el cristianismo histórico por medio de adaptar la teología a la nueva ideología nazi. Mientras el lema de éstos era “Cristo y Hitler”, Karl Barth interviene decisivamente oponiendo el señorío absoluto de Cristo en su doctrina de la relación Iglesia-Estado. Desde la ascensión de Hitler al poder, Barth mantuvo una verdadera lucha por la iglesia. Contra los esfuerzos del régimen nazi de establecer una iglesia ‘cristiana alemana’, Karl Barth funda junto con otros (Dietrich Bonhoeffer) la llamada Iglesia Confesante como reacción vigorosa e indignante contra el régimen nazi. En 1934 tiene lugar el Sínodo de Barmen, cuya Declaración, preparada por Karl Barth, expresa la convicción de que el único modo de ofrecer resistencia a la secularización y paganización de la Iglesia en la Alemania nazi es adherirse firmemente a la doctrina cristiana.

Aunque era ciudadano suizo, Karl Barth no pudo ser inmune a la persecución; su rechazo a una alianza incondicional con el Führer le costó en 1935 la cátedra de teología en Bonn. Sin embargo, rápidamente le fue ofrecida la cátedra de teología en su ciudad natal, Basilea. Desde entonces hasta el final de la guerra, Karl Barth continuó luchando por la causa de la Iglesia Confesante, la causa de los judíos y la de los oprimidos en general. Después de la guerra, siguió manteniéndose muy interesado en la teología de su tiempo, y su autoridad y prestigio ejercieron una profunda impresión cuando dirigió su discurso inaugural en la Conferencia del Concilio Mundial de Iglesias celebrado en Amsterdam en 1948. También, años más tarde visitó Roma para seguir el Concilio Vaticano II (1962-1965), acerca del cual escribió con característica gracia y humor Ad limina apostolorum.

En 1957, el teólogo católico Hans Küng efectúa su tesis doctoral en teología en la Sorbona de París con el tema: Justificación. La doctrina de Karl Barth y una reflexión católica. En su autobiografía Libertad Conquistada (Trotta, 2003) Hans Küng explica por qué elige para su tesis doctoral a Karl Barth:

 

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Acerca de Abad Husita

Teologo, Educador. Clerigo. Sacerdote Religioso Husita. Vivi hace muchos siglos, mi antecesor fue Juan Hus... y la Estrella de la Reforma... despues vino nuestro celebre Calvino.

Publicado el junio 24, 2009 en Altruismo, Apologia - Eclesial, Biog. de Ministros Cristianos, Biog. Heroes del Holocausto, Historia Eclesiastica, Iglesia Confesante - Sínodo de Barmen, Libertad Religiosa, Reformadores Varios (Post-Pre) y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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