Aceptá el desafío de Dios

“Al recoger las uvas de su viñedo, no repasen ustedes cada una de
las plantas, lo que quede, déjenlo para los extranjeros, los
huérfanos y las viudas.” Deuteronomio 24:21

Durante el primer semestre del año, el campo en Argentina estuvo de
paro para protestar contra unas medidas que el gobierno había
tomado. Eso provocó una baja muy importante en la producción
agropecuaria del país con su consecuencia monetaria muy fuerte.

Desde hace dos meses, el campo está soportando una sequía terrible,
quizá peor en muchos años. Las plantas se mueren, los animales se
mueren, y nuevamente la producción agropecuaria está mermada. Esta
vez no es culpa de nadie, fueron las inclemencias del tiempo. Pero
se siente en el bolsillo, y les duele a todos. Nadie trabaja en el
campo para pasar hambre y para perder plata. Lo hacen para ganar más
dinero. Nadie trabaja para perder.

Esto es lo que pensaban los terratenientes en Israel. Sus cosechas
eran el sustento para todo el año y sabían que una buena cosecha les
iba a dar tranquilidad y estabilidad. Por eso exprimían al máximo
sus siembras para recoger la mayor cantidad de frutos posibles. A
mayor cosecha, mayor ingreso.

Pero Dios tiene otra visión. Y les manda que cuando estén cosechando
sus sembradíos, dejen frutos sin levantar. De esa manera, los más
necesitados van a poder comer de la generosidad de ellos, y no habrá
gente tan pobre. Era una medida económicamente desfavorable. Era
dejar de cosechar frutos para que otro pueda comer. En la mente de
un economista, este pedido no sería aceptado. Es perjudicial para el
bolsillo, la estabilidad y el futuro. Es negligente dejar productos
sin cosechar, para que alguien venga a recogerlos. Tal vez nadie
venga y se pudran. Y eso sería un desperdicio.

Pero Dios les pide esto, porque su corazón sabe de amor y
generosidad. Y como es fiel a si mismo, les promete que les iba a
dar más si hacían esto, que los iba a bendecir en todo lo que
hicieran. Era solo afrontar una pequeña pérdida momentánea para
asegurarse el cuidado y la protección de Dios en todos sus futuros
negocios. ¡Era una oferta difícil de rechazar!

Sin embargo la rechazaron. Estos hombres egoístas y tercos, no
quisieron aceptar la propuesta de Dios. Hoy Dios sigue premiando la
generosidad y el amor. Probalo, no te vas a arrepentir.

REFLEXIÓN – Aceptá el desafío de Dios.

Un gran abrazo y bendiciones

www.devocionalpc.com.ar

Acerca de Abad Husita

Teologo, Educador. Clerigo. Sacerdote Religioso Husita. Vivi hace muchos siglos, mi antecesor fue Juan Hus... y la Estrella de la Reforma... despues vino nuestro celebre Calvino.

Publicado el septiembre 5, 2008 en Devocionales, Reflexión y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. gue es un aforismo

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