Las ocho claves del éxito matrimonial

 “Lo fundamental es el compromiso”, dice un experto de la Universidad de Navarra. Pesimistas ante las estadísticas de rupturas matrimoniales, temerosos ante el compromiso, deslumbrados por el sexo fácil y la pasión: así afrontan los jóvenes actualmente sus relaciones de pareja. www.forumlibertas.com

¿Cómo “infundir optimismo en los jóvenes” frente al matrimonio? “Lo fundamental es el compromiso”, asegura el profesor Gerardo Castillo, doctor en Pedagogía del Departamento de Educación de la Universidad de Navarra.

        Basándose en los testimonios de 29 personajes populares y con una plena y satisfactoria experiencia matrimonial, el profesor Castillo ha escrito el libro Confidencias de casados, famosos y felices. Claves para crecer como matrimonio. El objetivo que persigue con esta publicación es el de “infundir o

ptimismo a los jóvenes con respecto al matrimonio; hacerles ver que no hay que tener miedo a casarse si las cosas se hacen bien desde el noviazgo, porque el matrimonio no es una lotería”.

        Para el también autor de otros 24 libros sobre educación, amistad, amor, matrimonio y familia, los protagonistas de su último trabajo “son famosos con fama bien ganada, como consecuencia del talento unido al trabajo bien hecho; con una unión conyugal estable, prolongada y exitosa que es para ellos fuente de felicidad; con una actitud desinteresada y generosa en sus declaraciones; con capacidad y disposición para hablar de su intimidad sin incurrir en impudor”.

        Inspirados en las declaraciones de Castillo a la agencia ZENIT y en un artículo colgado en la web de la Universidad de Navarra, ForumLibertas.com resume sus tesis en 8 claves para obtener el éxito matrimonial que se resumen en una, la fundamental, el compromiso ‘para siempre’.

1. Optimismo frente al matrimonio

        Actualmente existen muchas estadísticas de rupturas matrimoniales, pero “se echa en falta conocer y difundir también datos e historias de éxito conyugal”, asegura el autor del libro. Por lo tanto, los jóvenes pueden y deben adoptar una actitud optimista frente al matrimonio.

2. Contra el miedo, información

        En los tiempos que corren, con unas cifras estadísticas sobre rupturas matrimoniales como para ser de lo más pesimista ante la perspectiva del matrimonio, dice el profesor Castillo que, “cuando las cosas se hacen bien, el miedo desaparece, porque el miedo suele ir ligado a la falta de información”.

        “El noviazgo es un tiempo de formación: qué es el matrimonio, qué supone, que responsabilidades conlleva, qué es luego la relación de vida conyugal, cómo aprender a convivir.. Para eso hay libros, y en este libro se habla muchísimo de ello”, aclara el experto.

3. Compromiso, ‘para siempre’

        La sola idea de adquirir un compromiso ‘de por vida’ es algo que asusta a los jóvenes cuando piensan en las relaciones de pareja. Sin embargo, aunque “hoy se está perdiendo el sentido del compromiso” y crece el “fenómeno del pasotismo”, como alerta Castillo, “la libertad sin compromiso es una libertad inmadura; el amor sin compromiso es un amor inmaduro”, asegura.

        “Lo fundamental es el compromiso, es decir, el pacto conyugal entre él y ella, el libre consentimiento, es decir, ‘te querré siempre’. De hecho, el experto sintetiza todas las claves para conseguir que el matrimonio funcione en una fundamental: el compromiso.

4. Inconformismo en el amor

        “El pasota no es un rebelde, como a veces se ha dicho; es un conformista”, dice el autor de Confidencias de casados, famosos y felices, quien considera que actualmente “hay mucho conformismo en el amor”. “Yo aliento a los jóvenes a que sean inconformistas en el amor. Que no se conformen con el amor que se reduce a sexo, que se reduce a pasión, sino que aspiren a que esa pasión y ese amor estén integrados en un encuentro interpersonal dentro de un amor de entrega total”, añade.

5. Elegir lo que te influye

        No es ninguna novedad que las relaciones e influencias externas hacen tambalear las relaciones de pareja con bastante asiduidad. El profesor Castillo las resume así: “Las situaciones externas pueden ser ciertos programas de televisión, me refiero a los programas ‘basura’; ciertos libros -también libros ‘basura’- sobre el tema, que presentan el amor y el matrimonio de forma degradada; ciertos malos ambientes, quizá de costumbres que no son presentables”.

        Contra esas influencias, “creo que hay que elegir bien las amistades, los libros, los programas de televisión, los ambientes, porque todo eso nos influye, querámoslo o no”, constata el experto. “En el matrimonio hay que procurar no distraerse con cosas ajenas al matrimonio”, dice uno de los personajes del libro de Castillo y fundador de la empresa BIMBO, Lorenzo Servitje.

6. Realidad sobrenatural

        Cabe destacar que la realidad natural del matrimonio, esto es el contrato natural de uno con una para siempre, abiertos a los hijos, una realidad indisoluble, se ve sobrepasado, para los creyentes, por el matrimonio como realidad sobrenatural. Se trata del “Sacramento del matrimonio, instituido por Jesucristo, quien lo eleva de realidad natural a realidad sobrenatural; ya no son dos (él y ella), sino tres: ahí está Dios. Y cuando Dios está presente en ese matrimonio, se juega con mucha ventaja […] y ayuda a vencer las dificultades diarias”, recuerda el profesor Castillo.

7. Crisis de crecimiento

        ¿Qué relaciones de pareja no atraviesan con el paso de los años alguna situación de crisis? Ante esta pregunta, el experto señala que “muchas veces las crisis son sólo crisis de crecimiento, crisis de edad. Con los años, hay replanteamientos, hay dudas, y es una ocasión de volver a empezar. Esa crisis da una pausa para retomar lo que se ha hecho, para intercambiar experiencias y para empezar una nueva etapa en la vida conyugal”.

        “Las crisis pueden tener y deben tener una lectura positiva, por ejemplo: ‘¿Qué hemos aprendido del pasado para no incurrir en los mismos errores? ¿Qué nuevas oportunidades nos dan las nuevas etapas de la vida conyugal?’. Siempre existe una lectura positiva”, considera Castillo.

8. Pensando en el otro

        Gerardo Castillo, en lo que se podría considerar como una última clave del éxito conyugal, hace una síntesis de las declaraciones de los protagonistas de su libro, con respecto a cómo reforzar y mantener una excelente relación dentro del matrimonio, sobre todo si se tiene en cuenta siempre en cuanta al otro:

        “Aceptar al otro como es, sin pretender cambiarle; encontrar tiempo diario para estar juntos y conversar de cosas personales; vivir la mutua comprensión hasta el grado de la complicidad; descubrir y admirar de modo permanente nuevas facetas y cualidades en el otro cónyuge; conquistar al otro cada día, sin tomarse descansos en el amor; cuidar los pequeños detalles en la convivencia; mantener el mutuo respeto de palabra y de obra”.

 
ENTREVISTA.
JUAN CARLOS LECOMPTE

“Esperaba un fuerte abrazo de Ingrid”

Para todos fue evidente la frialdad con que Ingrid Betancourt recibió a su esposo apenas llegó a Bogotá tras su rescate. Ahora, mientras ella está en París, él sigue en Bogotá

Por María Isabel Rueda

 

Espero que esta entrevista lo libere de todas las conjeturas acerca de su relación con su esposa Ingrid después de su rescate. ¿Es cierto que lo bajaron del avión que la condujo a Francia?

 

Espero que esta entrevista lo libere de todas las conjeturas acerca de su relación con su esposa Ingrid después de su rescate. ¿Es cierto que lo bajaron del avión que la condujo a Francia?

Eso no es verdad. La determinación de que yo no iba a acompañarla a Francia la tomamos los dos en conjunto. Ella me había contado que quería estar con sus hijos, porque siente cierta culpabilidad de no haberlos visto crecer.

¿Culpabilidad por la forma como prácticamente se les entregó a las FARC?
No. Ella no siente culpabilidad por eso, porque una de sus primeras declaraciones fue que si pudiera volverlo a hacer, lo haría.

Pero en una declaración posterior corrigió, al admitir que con ello había sometido a su familia a un padecimiento muy grande…
Por eso. Lo repetiría si no fuera mamá ni hija ni esposa. Yo la conozco bien, y sabía que me iba a pedir un tiempo sola con sus hijos. Yo le respondí que interiormente me había preparado para eso durante todos estos años. Ella ha sufrido mucho, y ahora que está libre no se merece ninguna molestia y estuve perfectamente de acuerdo.

Usted, que fue muy activo estos seis años en la liberación de Ingrid, se encontró con diferencias que surgieron con Yolanda (la madre de Ingrid) y con Astrid (la hermana). ¿En qué consistieron?
Cada cual tiene sus métodos. Yo hice y dejé cosas que a la familia no le gustaban. Por ejemplo, lanzar las fotos de los niños (de Ingrid) desde el avión. Ella no recibió ninguna, pero cuando llegamos a la casa de mi suegra, le mostré fotos actuales de ellos antes de que los viera al otro día. Se emocionó muchísimo.

¿Sintió que lo maltrataron por esas diferencias en los primeros momentos del reencuentro con Ingrid?
Sí, ese día me maltrataron, pero me maltrataron más durante el secuestro. Y viéndolo bien, nunca tuve una buena relación ni con la mamá ni con la hermana. Durante el secuestro se armaron dos bandos en los últimos años: Yolanda y Astrid, y el otro, Fabrice (el ex esposo de Ingrid), los niños y yo.

¿Cómo soñó el encuentro?
Me siento muy feliz con su liberación. Pero debo admitir que yo esperaba otra cosa. Esperaba un fuerte abrazo, nada de besos ni nada de eso porque estábamos en público.

¿Y no hubo un fuerte abrazo?
No hubo un fuerte abrazo. Ahí me puse a un lado, con mucha dignidad. Jamás en la vida pública de Ingrid he sido protagonista. Mi papel siempre ha sido ayudarla, asesorarla, pero no en figurar a su lado. Hacía la tarea como publicista, luego me sentaba con ella y le mostraba lo que había hecho. Y aunque me ‘friquió’ (sorprendió) el impacto inicial, que el abrazo no era el que esperaba, estar ahí a un ladito no me humilló para nada.

Su único papel ahí fue cargarle la mochila…
Ella llevaba al hombro una mochila que se veía que le pesaba mucho, yo se la quité y la cargué todo el tiempo. Esa noche me dijo que me había traído un regalo, y del bolso sacó esta manilla que estaba metida entre una cantidad de plásticos. Ella misma me la puso.

¿Qué fue lo primero que se dijeron?
Yo tuve la oportunidad de hablar con ella por teléfono cuando estaba despegando de Tolemaida. Me dijo: “¡Por fin estoy libre, por fin se acabó esta pesadilla!”. Mi sueño era un abrazo de tres o cuatro minutos. En la casa sí se lo di así de largo.

¿Alcanzó a tener en mente que cuando ella recuperara la libertad, podía suceder lo que pasó?
Sí. Pero el episodio del aeropuerto lo he tomado con beneficio de inventario. Ingrid, dos horas antes de su rescate, estaba amarrada a un palo. Excepto por su mamá y sus hijos, no se le puede pedir mucha claridad a sus sentimientos, porque ella debió llegar sumida en una nebulosa. En una gran confusión. Yo sí tenía la esperanza de que este fuera el año de su liberación por las otras que hubo. Pero calculé que sería por ahí en noviembre, diciembre. Ese era el mensaje que yo le enviaba a través del programa las “Voces del secuestro”.

¿Usted le mandaba muchos mensajes?
No tantos como hubiera debido. Pero tengo mi conciencia tranquila, hice lo que yo pude hacer. Por ejemplo, fue idea mía la toma de la catedral por parte de los familiares de los secuestrados, la lanzada de las fotos de los niños, las seis foto-vallas de tamaño natural que mandé a París, a Bruselas, a Madrid… De pronto sí me faltó mandar mensajes más frecuentes, como lo hacía la mamá todos los días.

¿Considera injusto que se diga que a Ingrid la estaban esperando no uno sino dos maridos?
Uno es el papá de los hijos.

Al cual siempre se ha referido en términos muy cariñosos…
Sí, porque ellos tienen una relación como de hermanos. Ingrid me lo ha dicho toda la vida, y hacía mucho esfuerzo para que yo fuera amigo de Fabrice. Al principio fui un poco renuente, tal vez por celos, pero nos hicimos amigos después del secuestro. No hay que confundir amor con civilización. Fabrice es bacán. Pero por ahora el marido soy yo.

¿Siente alguna amargura por los comentarios que se hacen de su relación con Ingrid? Que si lo abrazó, que si no, que si lo besó, que si no, que si lo miró, que si no…
Ver a Ingrid feliz al lado de sus hijos es mi felicidad. Claro que hubiera preferido que hubiera sido un poco más cariñosa conmigo, no tan fría, pero es que un secuestro es una cosa muy complicada y uno no puede calcular el amor de esa manera. Además, quién sabe qué cosas oyó o le contaron de mí en su secuestro, como una supuesta relación que tuve con una mexicana.

¿Usted salía con una mexicana?
Fue un chisme que me inventaron. Y también me inventaron algo con una prima de ella. Chismes hay los que usted quiera. Y ella allá en la selva debió enterarse. Hasta donde yo oí, la mamá, que era su cordón umbilical, nunca me mencionó. Pero me han contado que a veces le decía a Ingrid que yo la había desilusionado, defraudado.

Usted también estuvo secuestrado todos estos años. ¿Fue una vida en interinidad?
Sí. Es que yo entré a formar parte y a trabajar casi a tiempo completo en una empresa que se llama “Familiares de Secuestrados”, donde uno ejerce una labor muy ingrata y desagradecida. Se vuelve el leproso de las fiestas. Esa empresa cerró, se quebró, y yo me quedé sin empleo. Pero tengo una vida, tengo que trabajar, que producir. Yo cumplí en la espera y ahora voy a seguir mi vida.

¿Cree que esa interinidad de su vida acabó ya?
¡Uff! Ya terminó. Verla así feliz me hace feliz. Pero no hay felicidad completa, porque en este momento quisiera estar con ella. Anoche hablamos, y ella como si nada hubiera pasado. Estoy confundido, no sé qué pensar.

Hoy no están separados, pero tampoco están juntos. ¿Entonces, qué va a hacer ahora? ¿Se va a quedar esperándola?
Yo voy a rehacer mi vida. Quiero trabajar en lo que a mí me gusta que es la publicidad. Hay proyectos que están apareciendo, amigos que me quieren ayudar. Quedan otros secuestrados y ojalá yo pudiera seguir ayudando.

Usted está feliz porque ella está feliz. ¿Cuando piensa ser feliz por usted mismo?
Pues es una situación complicada en la que estoy. No debo descartar que se haya acabado todo con Ingrid. Puede pasar. No solo lo pienso ahora, sino desde antes. El amor por mí pudo habérsele acabado en la selva. ¿Y qué puedo hacer yo? Mientras ella se organiza, se pone al día, hay que darles tiempo a las cosas. Si ya la esperé seis años y medio…

¿Planea empezar a reconstruir su vida sentimental con alguien más?
No, no. Todavía no.

¿De quién depende la decisión de conservar ese matrimonio?
No solo Ingrid, yo también he madurado un secuestro. Voy a retomar mi vida, a ver qué proyectos hay de trabajo, y encarretarme en ello va a ser mi desfogue. Ella sabe dónde estoy el día en que quiera volver. Pero mientras tanto, y aunque eso no suceda, con Ingrid o sin Ingrid mi vida va a seguir de la manera más normal que pueda.

El marido de Ingrid esta triste: No es la misma relación; pudo terminarse el amor en la selva

COLOMBIA-. ( AGENCIALAVOZ.COM ) El segundo marido de Ingrid Betancourt, Juan Carlos Lecompte, confesó que la relación entre los dos desde el rescate de la ex candidata a la presidencia de Colombia ” ya no es la misma” y que “el amor por mí pudo habérsele acabado en la selva”.

 

“Me siento muy feliz con su liberación. Pero debo admitir que yo esperaba otra cosa. Esperaba un fuerte abrazo, nada de besos ni nada de eso porque estábamos en público”, expresó el aún marido de Betancourt en una entrevista para el diario La Nación.Y agregó: “No hubo un fuerte abrazo. Ahí me puse a un lado, con dignidad. Jamás en la vida pública de Ingrid he sido protagonista.

 

Mi papel siempre ha sido el de ayudarla en lo que he podido, en asesorarla, pero no en figurar a su lado. Hacía la tarea como publicista, luego me sentaba con ella y le mostraba lo que había hecho. Ese día en el aeropuerto me sentí un poco haciendo ese papel. Y aunque me “shockeó” el impacto inicial, que el abrazo no fuera el que esperaba, estar ahí a un ladito no me humilló para nada”. De todos modos, Lecompte entiende el estado de confusión por el que está pasando Ingrid: “No se le puede pedir mucha claridad a sus sentimientos, porque ella debió llegar sumida en una nebulosa”.Sin embargo, la desilusión es notoria: “Claro que hubiera preferido que fuera un poco más cariñosa conmigo, no tan fría, pero es que un secuestro es una cosa muy complicada y uno no puede calcular el amor de esa manera.

 

Además, quién sabe qué cosas oyó o le contaron de mí en su secuestro, como una supuesta relación que tuve con una mexicana”, expresó Lecompte.Y agregó: “Es una situación complicada. No debo descartar que se haya acabado todo con Ingrid. Puede pasar. No sólo lo pienso ahora, sino desde antes. El amor por mí pudo habérsele acabado en la selva. Hay que darles tiempo a las cosas. Si ya la esperé seis años y medio”.Betancourt y Lecompte llevan 13 años juntos. “Vivimos sin casarnos unos años, y lo hicimos en enero del 97″, relató el también publicista.

PERIODICO LA VOZ

 

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Gracias Totales.

Publicado el julio 10, 2008 en Amor, Entrevistas, Familia, Heridas, Matrimonio, Mujer, Noticias, Opinion, Reflexión y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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