Un quijotismo post-moderno

un quijotismo postmoderno

 

En el año 2006 hice un breve cuento de cómo veia a la novela tan conocida y de muchos mensajes para su sociedad subliminales… me parecio muy interesante que hoy despues de casi muchos aires…. de muchas lunas me animo a publicar una de las muchas cosas que escribo en horas ocupadas…

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Un joven entusiasmado quiso hacer un análisis del famoso libro de Cervantes por el día Oficial del Idioma, planeo en Enero de 1982 escribir un libro para tal fecha, en abril, de tal obra cuyo personaje principal fue Don Quijote, se dio cuenta que tal libro había sido manoseado por muchos especialistas de todas las ramas del saber, había sido analizado, criticado y comentado por varias personas, hasta investigó que ningún español se va a la tumba sin antes no haber leído Don Quijote, el personaje de Cervantes, se dijo, “es un tema inagotable”.

Pero a pesar de tal monótono estudio se dio cuenta que en los escritos de Shakespeare, este autor estaba anónimo, pero que en Cervantes había una descripción subliminal. La semejanza que saco que tanto Hamlet como Don Quijote, ambos, son una mezcla de sarcasmo y tragedia.

 

Después de varias días tiro la toalla, no pudo escribir algo mejor que los demás escribieron acerca del libro. Después de haber quemado todos sus estudios, molesto y solitario en un Bar se le prendió la chispa. Se dijo, “si veo una mesa veo a un carpintero, si veo un libro veo la imprenta, si veo un auto veo un mecánico, si veo al hombre veo a su creador”… y la última frase le hizo más feliz, tanto así que tiro de casualidad el vaso de cerveza, y casi el dueño le pega, pero termino así: “¿Si veo a don Quijote veo a Cervantes!”.

 

Comenzó su nuevo estudio, más emocionado por tal iluminación. El libro de Cervantes fue la primera novela en prosa de caballería. Nuestro gran filosofo Unamuno la llamo “La Biblia Española”, sabemos que no es sagrada escritura, pero las charlas del Caballero y su escudero nos identifica, ya que a veces somos, con otro amigo, los aventureros invisibles de nuestra Latinoamérica.

Hasta Cervantes las novelas nos narraban la vida del protagonista desde su nacimiento. Cervantes cambia esa tendencia comenzando su novela en el momento en el que los hechos se nos hacen importantes en la trama. No sabemos nada del nacimiento o infancia del protagonista, porque no es importante para los hechos que van a suceder a continuación. No hay hechos anteriores al momento en el que se vuelve loco. Al igual que los profetas bíblicos, muchos fueron considerados locos, y sólo se relata sus grandes obras.

 

“No me molestes”, le dijo el joven a una señorita mesera que le estaba dando agua, ya que estaba cinco horas sentado y sólo leyendo. En sus muchas investigaciones, escribe: “La locura comienza a tomar forma al principio de la obra cuando Alonso Quijano yace en la cama enfermo, provocando su delirio el temor de sus sirvientes. Tras leer hartas novelas caballerescas, nuestro hidalgo decide hacerse caballero andante, ante el pesar y el asombro de sus amigos que, en vano intentan hacerle entrar en razón. En su locura envolverá a su fiel escudero, Sancho Panza, que será la cordura personificada durante buena de la novela”… y así pasaron semanas.

“Sancho es el incondicional acompañante de Don Quijote”, dijo en voz alta en la mesa a la hora de comer, y su mama le dijo, “que sancho ni ancho ahora me comes este pancho”. Y comiendo aquel Hot-Dog cocido, llamado pancho hablaba con la boca llena, “Sancho era un admirador de su señor y le fue fiel hasta la muerte”.

“Así es loca hermana, soy tu caballero y tu mi escudera, como Don Quijote camina en busca de aventuras. Comenzó todo en una venta, que toma por castillo, pide al ventero, a quien considero un castellano, que le nombre caballero, a lo que éste accede, y en una ceremonia bromista, lo hace caballero”, le dijo el joven a su hermana menor. “Madre, ¡Ven ma’!, nómbrame caballero en este mismo instante, detente por un momento de ahuyentar al dragón (refiriéndose a la cocina), toma tu espada (cogiendo el cuchillo grasoso), y hazme caballero”, la madre no sabía si lo hacia en broma ya que el joven no se le veía entupido sino muy convincente.

 

“Como en su primera aventura, el caballero Don Quijote libra a un muchacho de la paliza que le está dando su amo por un sueldo que el muchacho le debe. Ante la espantosa presencia de Don Quijote, Andrés queda libre, pero al irse el caballero, el amo sigue con el castigo, ahora Pancha (refiriéndose a su hermana), seguidme, culminemos la labor esta labor”, es así que este joven tomó el palo de escoba, la partió por la mitad y la unió con cinta adhesiva, y así juraba que era su espada. Fue con Pancha y su espada a aquel pasaje de la calle por donde vivía, para hacer justicia contra unos jóvenes rateros que le pegaron a su primo hace un mes. “Pancha quedaos aquí, haré justicia”, eran dos jóvenes que lo miraban riéndose, él saco su espada de la espalda y les aplico la ley a ellos. Después de esto, este joven fue castigado por su madre, ya que paro a la comisaría por dañar a los dos jóvenes inocentes que estaban en la casa del joven ratero porque se les había caído su pelota atascándose en su techo. Mas el nuevo don Quijote estaba orgulloso de su hazaña.

Se consideraba, como Don Quijote, un sacerdote laico, porque él mismo se considera un caballero de Dios mas sigue su voluntad caprichosa, mas el Quijote de Cervantes se opone a la Iglesia y al Estado, por eso para él es una necesidad la muerte. Esto lo hace trascendente al Quijote Cervantino.

 

Analizando a Cervantes, sabemos que muchos biógrafos han dicho que él consideraba que la Biblia era la verdad, y en esta verdad descansaba su fe y su conciencia religiosa. Cervantes no es un tradicionalista, que cree porque sus padres le dijeron, ni cree por una necesidad intelectual, ni mucho menos ve a la religión como un movimiento cultural, él cree en Dios con su experiencia diaria, y esto lo vemos reflejado en Don Quijote.

 

Ya al final, volviendo a la aldea de manera obligada el Quijote Cervantino, vencedor o vencido, no llora ni cede. No muere cobardemente. Nos da la esperanza, muere a lo “William Wallace” (Wallace murió como libre), representa la fe, lo eterno e inmutable, la energía del sacrificio. En el esquelético y compasivo personaje hay una fuerza que le impulsa a proseguir su objetivo.

“Deténganse, deténganse”, decía el joven, en las puertas del manicomio. “No lucharé con los gigantes sin mi espada”, entonces al ver un periódico de papel, se rompió el polo que llevaba puesto e hizo cintas, y así con las tiras que hizo de su polo amarró el periódico dándole forma de una espada. “¡Ahora, echadme, echadme que ya el caballero esta armado!”.

 

Al final de la aventura, Don Quijote de la Mancha volvió a ser quien fue, aunque como lo dijo en una ocasión memorable, nunca dejó de saber quién era. Es que todo lo grande es eterno, tales hechos del personaje no están en el olvido. Cervantes resucita siempre en Don Quijote.

El joven, después de tantas luchas con los gigantes, estos gigantes eran los guardianes en el hospital que ponían el orden en las personas con locura, reflexiona, y ordena caballero en su castillo, y tenia una escolta de Panchos escuderos, y otra de Caballeros. “Seguidme, ustedes son Caballeros por orden divina, que nadie los insulte ni maltrate, aunque la gente nos diga cuán locos estamos, vemos la realidad más clara que la que ellos ven”. Así de manera constante les decía palabras loables a sus caballeros y escuderos, tanto así, que ya no había necesidad de gigantes, el nuevo Quijote era el que ponía el orden en su castillo.

Al final, lo tuvieron que sacar a este joven y a muchos más, porque se dieron cuenta de que no eran violentos sino muy Caballeros. Salieron con honores, que para el nuevo Quijote eran condecoraciones por sus hazañas. Cuando llego a casa, se encerró en su cuarto y escribió: “Cervantes nos quiso hacer locos, como lo fue Don Quijote al leer muchos libros de caballería, llenarnos de tal magna actitud optimista. Una Locura sacra, todo el mundo dijo que Don Quijote no estaba cuerdo, pero al leerlo vemos que hay una cordura magna ante la vida, el mismo Cervantes, a pesar de que en su época no fue buen visto, ahora es reconocido. Muchas veces nuestras actitudes serán locuras, pero no importa cuán absurdo sea, si es para un cambio, tal locura es una necesidad. Mi locura es mi necesidad”.

 

De la misma manera que Don Quijote se halla imantado por la ilusión teatral hasta el punto de creer verdaderos los sucesos representados en el retablo, asimismo el lector se halla sutilmente sugestionado por la ilusión novelesca, arrastrado hacia su interior, gracias al truco mediante el cual Cervantes opone ilusión a realidad. Es así que el lector discierne la alucinación de Don Quijote, de alzar la voz y vivir una praxis hacia algo que queda más allá.

 

Don Quijote se convirtió en un héroe. Como caballero no le importó la meta sino la carrera en si. En él se plasman los ideales y anhelos que tuvimos y hemos dejado en el olvido desolador y este joven nos ha hecho revivirlas.

Este personaje tuvo un sueño que lo hizo realidad, puso varios nombres para darle más sabor: Don Quijote, Rocinante, su amada Dulcinea del Toboso a quien se encomendaba antes de cada batalla, un escudero en La Mancha, Sancho Panza. Es loable, a pesar de no tener nada, tuvo todo. Al igual con el nuevo Quijote: Un periódico, la escoba, el cuchillo, la cocina, los guardines, etc…

Aprendamos de este ingenioso caballero aventurero, se arriesgo, que quiso cambiar la realidad, sabemos que no lo hizo, pero cambio su perspectiva. En si Cervantes es un historiador de la vida, nos da historia y la comprensión de la historia. Cambio la perspectiva de muchos, y esto es una interpretación de la historia, por tanto, cambio el modo de ver la realidad. Fue un reformador, que no cambio estructuras ni culturas sino cambio actitudes internas, actitudes profundas que son manifiestas en una realidad concreta, protestó Cervantes en Don Quijote contra muchos.

Dicen que la vida es un gran teatro, en Don Quijote se hizo verdad… ¿Cuál será tu gran teatro que es tu vida?. No digo de ponerse mascaras, como mucha gente lo hace, porque acabaran como la cebolla, puras cáscaras, y en su epitafio será Escrito: Aquí Yace nadie. Don Quijote siempre supo quién era, el fariseísmo no estaba en su mente.

Vivamos no según las tradiciones, no porque algo es antiguo debe ser intocable, sino mas bien debe ser cuestionado por su contextualización. Como Cervantes, que cambio la forma de hacer novelas en su época, nosotros hagamos cambios reflejados en muchos Quijotes, falta en este mundo perdido y decepcionado por el modernismo esperanza para vivir, aquel optimismo quijotesco.

En las primeras páginas del libro del joven, aunque salió publicado muchos años después de lo que planeo, escribió: “Muchas veces lo absurdo no es tan ilógico como parece desde el punto de vista humano, sino que va más allá de lo natural: Es lo Sobrenatural”.

Acerca de Abad Husita

Teologo, Educador. Clerigo. Sacerdote Religioso Husita. Vivi hace muchos siglos, mi antecesor fue Juan Hus... y la Estrella de la Reforma... despues vino nuestro celebre Calvino.

Publicado el junio 23, 2008 en Cuentos, Historia, Jesed - Literatura, Libros, Literatura, Novelas, Psicología. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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