“Camp Quest” es el nombre de un polémico campamento de verano que ofrece formación en el ateísmo para los niños participantes. La iniciativa es financiada por Richard Dawkins, el mismo patrocinador de los buses ateos que unos meses recorrieron Europa.
“Camp Quest” se presenta como un campamento para “hijos de ateos, agnósticos, humanistas,
pensadores y para quienes tienen una cosmovisión naturalista y no creen en lo sobrenatural” (2). En su primera edición sólo ha admitido a 24 menores de ambos sexos.La directora del campamento, Samantha Stein, arguye que “
el objetivo del campamento no es atacar a la Biblia, sino enseñar a los pequeños a pensar por sí mismos (3) y a rechazar todo intento de adoctrinamiento” (4).Les analizamos lo que quiere decir esta información:
(1) Desarrollar mentes inquisitivas y críticas supone desterrar la religión.
(2) Ser un pensador con una cosmovisión naturalista supone no creer en lo sobrenatural
(3) Todo lo anterior no es ir contra la Biblia: ni el rechazo de la religión como corsé de mentes libres, ni creer en lo sobrenatural por ser contrario al hecho de pensar.
(4) Y a esta mezcla de ideas impuestas lo etiquetan como formar en el “rechazo de todo intento de adoctrinamiento”.
Parece bastante más sencillo y sincero decir que sí, que nuestro deber es adoctrinar (¡si es que creemos en algo!), para que finalmente cada persona decida por si mismo qué mantiene, cambia o rechaza de lo que se le enseñó.
Un matiz. Dios quiere que adoctrinemos en el sentido de instruir: transmitir doctrina, normas, valores. “Instruye al niño en su camino, y aún cuando fuere viejo no se apartará de él” (Proverbios 22:6). Instruir no es “comer el coco”, ni “imponer”, ni “dar normas sin pensar”. Es educar, en el mejor y más amplio sentido de la palabra.
Porque en el Dios de la Biblia precisamente aprendemos a desarrollar mentes inquisitivas y críticas, que saben pensar con una cosmovisión natural que no puede dejar de reconocer la dimensión trascendente, sobrenatural, que nos rodea.
Y sobre todo, no dejaremos que con el engaño del “no adoctrinamiento” adoctrinen a nuestros hijos. Ni totalitarismo religioso, ni de Estado, ni eclesial. Los padres, y sólo los padres, deben ser los grandes educadores. Que nadie haga dimisión de su deber y derecho.
Redacción es la Dirección de Protestante Digital
© Protestante Digital, 2009, España..

