El obispo de Santander, Vicente Jiménez Zamora destacó que el sacerdote cántabro asesinado el pasado lunes en Cuba, Mariano Arroyo fue un “buen” sacerdote misionero “de corazón y de obras”, y que siempre estuvo “entregado al servicio del Evangelio y a la causa de los más pobres, débiles y necesitados”.
